jueves, 20 de octubre de 2011

La reacción del cerebro a los errores depende de su forma de pensar.


Los resultados de un nuevo estudio indican que las personas que piensan que pueden aprender de sus errores tienen una reacción cerebral diferente a las personas que piensan que la inteligencia es fija.

La gran diferencia entre la gente que piensa que la inteligencia es maleable y quienes piensan que la inteligencia es fija, es su manera de responder a los errores.

Quienes piensan que ya no pueden ser más inteligentes no aprovechan la posibilidad de aprender de sus errores. Esto puede ser un problema en la escuela, por ejemplo, un estudiante que cree que su inteligencia es fija pensará que no vale la pena tomarse la molestia de esforzarse más después de no superar una prueba.

Esto es asegurado por Jason S. Moser. Estos estudios han podido comprobar que la gente que piensa que la inteligencia es maleable dice cosas como, "Ante grandes problemas, grandes soluciones", o "Si me equivoco, procuraré aprender el modo de resolverlo". Por otro lado, la gente que piensa que ya no pueden ser más inteligentes no aprovechan las posibilidades de aprender de sus errores.

Para realizar este estudio, se les dió a los participantes una tarea en la que es fácil cometer un error. Se suponía que iban a identificar la letra del medio de una serie de cinco letras como "MMMMM" o "NNMNN". A veces, la letra del medio era la misma que las otras cuatro, y a veces diferente. "Es muy sencillo, haces lo mismo una y otra vez, pero la mente no lo puede evitar, y quedas fuera de juego de vez en cuando". Entonces la gente comete errores, algo que se nota de inmediato, y le hace a uno sentirse estúpido.

Mientras hacían la tarea, los participantes llevaban una gorra en su cabeza que registraba la actividad eléctrica de su cerebro. Cuando alguien cometía un error, su cerebro producía dos señales rápidas: una respuesta inicial que indicaba que algo había ido mal y una segunda que indicaba que la persona es consciente del error y está tratando de corregir el error. Ambas señales se producen dentro a un cuarto de segundo de la equivocación. Después del experimento, los investigadores averiguaron si los participantes eran de los que pensaban que podían aprender de sus errores, o no.

A los que pensaban que podían aprender de sus errores les fue mejor después de cometer un error, en otras palabras, que se recuperaban con éxito después de un error. Su cerebro también reaccionaba de manera distinta, produciendo una señal más grande en segundo lugar, la de uno que dice: "He cometido un error, debería prestar más atención"

La investigación muestra que estas personas son diferentes a un nivel fundamental. "Esto podría ayudarnos a comprender exactamente por qué estos dos tipos de personas muestran diferentes comportamientos después de los errores". Las personas que piensan que pueden aprender de sus errores tienen un cerebro que presta más atención a los errores. También podría servir para formar a la gente a pensar que con un mayor esfuerzo se aprende más, mostrando cómo reacciona su cerebro ante los errores.

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