viernes, 1 de junio de 2012

Flautas talladas en marfil de mamut y huesos de ave.



Hace más de 40.000 años ya había humanos modernos que tocaban instrumentos musicales en Europa. En una excavación en la cueva Geissenklösterle —en el sur de Alemania— se han encontrado y fechado unas flautas talladas en marfil de mamut y huesos de aves. Son las evidencias inequívocas más antiguas de creación musical encontradas hasta la fecha.
 
Investigadores de las universidades de Oxford y Tübingen han datado entre 42.000 y 43.000 años la antiguedad de estas primitivas flautas. Anteceden en unos 7.000 años a otras analizadas en 2009, también halladas en Alemania, que hasta ahora ostentaban el «record». Hay cierto consenso entre los investigadores de que Geissenklösterle fue uno de los primeros lugares de Europa habitados por los humanos modernos. Este descubrimiento, explican los investigadores, refuerza esta teoría.
Tom Higham, el director de la investigación que ha publicado sus resultados en la revista especializada 'Journal of Human Evolution', explica que «hay una supuesta flauta encontrada en Croacia en una excavación con restos neandertales, pero la mayoría de investigadores creen que los orificios los hizo un depredador carnívoro, no un humano». «Los restos de Geissenklösterle son, sin duda, la evidencia más antigua que existe sobre instrumentos musicales», concluye.
La edad de los instrumentos musicales se obtuvo a través de un método mejorado de datación por radiocarbono, el famoso Carbono-14, que ha retrasado en unos 3.000 años unos resultados anteriores. Pero no fueron las propias flautas las analizadas, sino huesos de animales —con marcas de ser cazados y comidos por humanos— encontrados en las mismas capas de la excavación. Según sus resultados, explican en el propio artículo, las mediciones anteriores no habían descontaminado lo suficiente el colágeno estudiado para ofrecer una datación precisa.
«Este tipo de dataciones de alta resolución son esenciales para establecer una cronología fiable en la que poner a prueba ideas que ayuden a explicar la expansión de los humanos modernos en Europa», explica Higham, «y el proceso que condujo a un gran abanico de innovaciones culturales, incluyendo el advenimiento del arte y la música figurativas», concluye.
En el mundo existen muestras anecdóticas de arte anteriores a las flautas encontradas en Alemania. En 2002 se encontró un bloque de ocre en Suráfrica con tallas humanas abstractas. «¿Es arte?», se pregunta Highman. «Diría que posiblemente sí, pero es algo subjetivo», se responde. «Dar significado a algo así es complicado. En Europa los restos artísticos son indudablemente ejemplos de arte (como las flautas de Geissenklosterle), pero no es difícil imaginar que exista otro arte incipiente que las anteceda. En el caso surafricano se podría ser más concluyente si esos objetos se encontraran con más frecuencia, ya que supondría que eran parte del comportamiento de esa gente», sentencia.

Fuente: abc.es

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