El yacimiento de Jou Puerta, descubierto durante la construcción de la Autovía del Cantábrico en 2011, alberga más de mil restos de 34 animales de diez especies distintas, que además se encuentran en perfecto estado de conservación. Una dolina o depresión del terreno que comunicaba con cavidades a gran profundidad habría sido la culpable de que toda esta fauna prehistórica se despeñase y quedara confinada sin escapatoria. Además de los restos fósiles del mamut, los científicos hallaron un húmero de rinoceronte lanudo de extraordinario tamaño y robustez, que lo sitúa entre los ejemplares más grandes identificados hasta la fecha, y el asta descomunal de un megaloceros, el mayor ciervo gigante que ha existido en la historia.
“Gran parte de los restos que hemos recuperado corresponden a individuos juveniles, menos experimentados y desconocedores de los peligros del terreno, como es el caso de los dos rinocerontes lanudos de entre seis y siete años y un pequeño leopardo, aún con dientes de leche todos ellos”, señalaba el paleontólogo Álvarez Lao a la agencia de noticias científicas SINC.
Los fósiles hallados han aportado información muy valiosa a los investigadores, como por ejemplo quelos herbívoros eran más propensos que los carnívoros a sufrir accidentes al poseer una peor visión espacial y que especies de climas glaciares y de climas templados convivieron en la zona de Vidiago (Asturias).
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