miércoles, 3 de junio de 2015

LA UE AUTORIZA LA COMERCIALIZACIÓN DE 17 ALIMENTOS TRANSGÉNICOS

Un campo de maíz transgénicoEl pasado mes de abril la Comisión Europea decidió emitir 10 nuevas autorizaciones de organismos genéticamente modificados (OGM) para la alimentación humana o animal, además de renovar siete más y dar el visto bueno a la importación de dos variedades de flores cortadas.
El tema de los organismos modificados siempre ha sido delicado en Bruselas, debido a las fuertes presiones de todo tipos de grupos y lobbies. Estas presiones son la causa de que los requisitos de los transgénicos sean muy duros, y según algunos expertos, innecesariamente restrictivos.
La Comisión asegura que los "OGM han tenido que pasar un procedimiento exhaustivo de autorización", siendo sometidos,en los últimos meses, a exámenes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Sin embargo,Bruselas, no ha consentido aún el cultivo de los mismos, aún así explican que "todos los OGM aprobados hoy han demostrado ser seguros antes de ser puestos en el mercado de la UE. Estos productos OGM autorizados serán añadidos a la lista existente de 58 OGMs autorizados en la UE para uso alimentarios"explican en un documento en el que además se incluyen las variedades de maíz, remolacha azucarera, colza, soja y algodón.
A partir de ahora, y durante la próxima década, los organismos podrán ser comercializados, pero estos productos producidos a partir de los OMG aprobados estarán sujetos a estrictas normas de etiquetaje y trazabilidad.
El sistema de autorización europeo es más complejo que el de EEUU porque debe combinar las visiones, preferencias y temores de los 28 países. En la actualidad, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es la encargada de evaluar los OGM. Los estados miembros dan soporte pero no cuentan con un papel principal, cuando la EFSA está segura de que un producto no supone ningún para la salud o para el Medio Ambiente se lo comunica a los países y estos pueden ejecutar la decisión temporalmente.Sin embargo este proceso no acaba de convencer a algunos gobiernos, ya que preferirían tener unos procesos más restrictivos e incluso llegar a prohibir el uso y la venta, por lo que la Comisión está estudiando la forma de cambiar este proceso así como el Reglamento sobre alimentos y piensos modificados genéticamente para poder solucionar este problema.
La propia UE reconoce que el número de productos alimentarios modificados genéticamente que pueden ser encontrados en los comercios es bastante limitado debido a los requisitos de etiquetado para los alimentos y  la disponibilidad de alternativas que no han sido modificadas genéticamente lo hace muy difícil; esto contrasta con el caso de los piensos ya que en la UE más del 60% de las necesidades de proteínas vegetales del ganado vacuno se cubren mediante importaciones de soja y harina de soja procedentes de países en los que el cultivo de OMG está muy extendido.
FUENTE:http://www.elmundo.es/ciencia/2015/04/24/553a580a22601db57e8b4570.html

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