martes, 22 de octubre de 2013

PLANETAS FANTASMAS

La actividad intrínseca de algunas estrellas puede hacer ver exoplanetas donde no los hay.
Las técnicas empleadas por los cazadores de exoplanetas han mejorado muchísimo durante las últimas dos décadas. Si los primeros planetas descubiertos más allá del sistema solar eran en su mayoría gigantes gaseosos (similares a Júpiter, considerados poco aptos para albergar vida), hoy los astrónomos pueden permitirse el lujo de buscar exoplanetas pequeños y similares a la Tierra.
El año pasado, una colaboración internacional publicó en la revista Nature el descubrimiento de un planeta de tales características en torno a Alfa Centauri B, a tan solo cuatro años luz de distancia de nuestro sistema solar. Aunque la noticia acaparó los titulares, el optimismo podría haber sido prematuro.

El problema reside en la gran actividad de la superficie de algunas estrellas, la cual puede imitar la presencia de un planeta orbitando a su alrededor. En un artículo publicado a finales de junio en The Astrophysical Journal, Artie P. Hatzes, astrónomo del Observatorio de Turingia, en Alemania, apuntaba que el exoplaneta hallado en torno a Alfa Centauri B bien podría no ser más que un espejismo.
Los astrónomos que anunciaron su hallazgo en octubre de 2012 habían empleado una técnica estándar. Xavier Dumusque, del Centro Smithsoniano de Astrofísica de Harvard, y sus coautores analizaron la luz emitida por Alfa Centauri B a fin de detectar desplazamientos periódicos en su espectro. En general, ese tipo de señales suelen delatar la presencia de un exoplaneta cercano, ya que la atracción gravitatoria de este provoca ligerísimas oscilaciones en la posición de la estrella.

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