lunes, 21 de noviembre de 2011


Núcleos galácticos activos en galaxias de todo tipo

Los agujeros negros supermasivos con una masa comprendida entre millones y varios miles de millones de veces la de nuestro Sol, suelen estar situados en el corazón de muchas galaxias grandes, o quizá todas las de este tamaño.

Algunos de estos agujeros negros son los responsables de la violenta actividad de los núcleos galácticos activos, núcleos caracterizados por fuertes emisiones energéticas y la presencia de grandes cantidades de polvo y gas, además de estrellas.

Debido a que los astrónomos han observado a estos objetos principalmente en las galaxias más masivas y más antiguas, que brillan con la luz rojiza de las estrellas ancianas, muchos pensaron que los núcleos galácticos activos podrían contribuir de manera importante al cese en la formación de nuevas estrellas, aunque las pruebas de esto nunca pasaron de ser sólo circunstanciales.

Esa idea ha sido invalidada por una nueva y meticulosa inspección del cielo, complementada por un análisis posterior, a cargo del equipo de Alison Coil y James Aird, del Centro de Astrofísica y Ciencias Espaciales de la Universidad de California, San Diego.

En esta investigación se ha comprobado que hay núcleos galácticos activos en galaxias de todos los tipos y tamaños, incluidas las jóvenes y azules, caracterizadas por los muchos soles en proceso de formación que albergan, cual incubadoras de estrellas.

La idea equivocada de que los núcleos galácticos activos podían contribuir al cese en la formación de nuevas estrellas surgió simplemente como consecuencia de una interpretación demasiado literal de las observaciones. Dado que antes de este estudio, los astrónomos encontraban núcleos galácticos activos predominantemente en los centros de las galaxias más masivas, que son también las más antiguas y que ya no están generando nuevas estrellas, se dio por hecho que eso implicaba una relación de causa y efecto entre los núcleos galácticos activos y el cese en la formación de estrellas.
Visión en rayos-X de una galaxia, con su núcleo brillante y activo.



Los agujeros negros, como los de los centros de los núcleos galácticos activos, no pueden ser observados directamente, dado que ni siquiera la luz escapa a su campo gravitatorio. Sin embargo, antes de ser absorbido, el material se arremolina hacia el horizonte de eventos y libera una intensa radiación en el espectro electromagnético.

Las edades de las galaxias pueden ser deducidas por el color de su luz. Las galaxias más jóvenes brillan con la luz azulada de sus estrellas jóvenes. A medida que cesa el nacimiento de nuevas estrellas y las ya formadas consumen todo su combustible, el color predominante de la luz en la galaxia se desplaza hacia el rojo.

En una muestra de alrededor de 25.000 galaxias, el equipo de investigación ha identificado señales delatadoras de la presencia de un núcleo galáctico activo en algunas de ellas, pero, y esto es lo importante, se trata de galaxias que, por lo demás, no tienen casi nada en común. Las hay de gran tamaño y masa, pero también las hay pequeñas. Unas son viejas galaxias elípticas rojas, y otras son jóvenes espirales azules.

El equipo de investigación ha llegado también a la conclusión de que los procesos físicos que desencadenan y alimentan a los núcleos galácticos activos no han cambiado mucho en los últimos siete mil millones de años.


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